OBRAS. Martín Lutero

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obrasEdición preparada por Teófanes Egido.
Ediciones Sígueme. Salamanca 2016. 478 págs.
Quinta edición, por primera vez encuadernado en tela.

Ante el inminente 500 Aniversario de la Reforma, con muy buen criterio, Ediciones Sígueme, ha reimpreso esta escogida selección de los escritos del reformador Martín Lutero, que desde su primera edición en 1977 es la más completa editada en castellano y en nuestra patria. Anteriormente, en 1968, los evangélicos en un esfuerzo editorial sin precedentes, liderado por el teólogo español Manuel Gutiérrez Marín, Producciones Editoriales del Nordeste en Barcelona, Daniel Giralt-Miracle editor, y Joan González Massó distribuidor, “consejeros y colaboradores”, daba comienzo a su importante serie de Antologías con la de Martín Lutero, luego siguieron: Juan Calvino, Ulrico Zuinglio, Enrique Bullinger e Historia de la Reforma en España.

La primera edición de la Antología de Martín Lutero tuvo un prólogo del prestigioso escritor católico Enrique Miret Magdalena, que empieza con estas palabras: “Lutero está ya en España. Sus obras –inteligentemente seleccionadas- aparecen en castellano, por primera vez, en forma asequible para cualquier lector. Este rasgo de respeto hacia la gran figura que fue el Reformador alemán, es digno de nuestros tiempos ecuménicos. Cuando lo lean católicos, evangélicos y no-creyentes, encontrarán en él –si atienden a sus páginas sin parcialidad- los rasgos de una gran figura religiosa; de un héroe de Carlyle. Y ese homenaje se lo debemos dar todos los hombres que pretendemos ser sinceros. Por eso a nosotros los católicos, nos hace falta reescribir la historia de la Iglesia. Siempre me ha chocado que la historia eclesiástica fuese tan parcial. Estábamos acostumbrados a encasillar burdamente los hechos en nuestro catálogo de prejuicios; y así quedaban deformados, inservibles. La historia que cuentan los manuales, como descubrimiento del hombre cristiano, es inutilizable. Ahora, en cambio, después de la revolución copernicana realizada por el papa Juan XXIII, todo empezó a variar. Su inteligencia para comprender los <signos de los tiempos>, su actitud personal de acogida y comprensión, no pueden quedar ya en el olvido. El hecho histórico de Juan XXIII –porque eso fue el papa Roncalli- ha hecho variar la misma historia. Un campesino realista, agudo, y cuya formación era la histórica, ha dado el viraje a nuestras parciales anteojeras católicas. Muchos no saben que una gran parte de su apertura –de su aggiornamento– era debida precisamente a esa amplia visión que el estudio del proceso histórico de los siglos le había dado”.

En la segunda edición el propio Manuel Gutiérrez Marín hace un nuevo prólogo por varios motivos y con interesantísimas afirmaciones: “La presente 2ª edición de nuestra Antología de Martín Lutero publicada en 1968 se debe a dos razones bien plausibles: La primera es que la edición de 1968 hace ya tiempo que está agotada, y en cuanto a la segunda razón, ella se basa en que precisamente en este año de 1983 se celebra en la cristiandad evangélica el 500 aniversario del nacimiento del Reformador alemán. De este dice el historiador católico español R. García-Villoslada que “aspiró a reformar radicalmente la Iglesia de su tiempo, desencadenando en el mundo una revolución cuyos efectos perduran y son patentes a los ojos de todos”. (Ricardo García Villoslada, <Martín Lutero>, Tomos I y II, Bac 1973. Es la mejor biografía de Lutero en castellano. Su autor conoce a fondo al Reformador y pretende hacerle justicia, aunque, naturalmente, como historiador y teólogo católico discrepe de él en muchos puntos esenciales).

Si los escritos sobre Lutero son prácticamente incontables y, en general, se han movido siempre entre la alabanza y la denigración, el mismo Reformador les gana en cantidad y, claro está, también en calidad. Pensemos solamente, por un momento, en que entre las variadas ediciones de sus obras en numerosos tomos (obras seleccionadas, claro está), figura la <Edición de Weimar> que, aunque todavía incompleta, cuenta con más de cien tomos de gran formato. Iniciada con motivo del cuarto centenario del nacimiento de Lutero, o sea, en el año 1883, de sus escritos de carácter dogmático, exegético, didáctico etc., han sido impresos hasta ahora 59 volúmenes, algunos de varios tomos; 12 volúmenes contienen su epistolario en latín y alemán; etc. La libertad de conciencia que Lutero proclamó en la Dieta de Worms (año 1521) es uno de los momentos estelares de la humanidad. Tal proclamación significa el rotundo final de la Edad Media.”

El profesor Teófanes Egido nos narra en un sucinto prólogo: “La idea de ofrecer una versión castellana de los escritos de Lutero nació de una precisión docente. Siete promociones de estudiantes de la “especialidad” de historia moderna en la Universidad de Valladolid me hicieron ver el interés que despertaba la figura y la obra de Lutero –muchos decían que revolucionarias, otros que arcaicas, algunos que evolutivas-. Nuestras conversaciones –eufemismo que quiere decir discusiones- se encontraban con la urgencia constante de recurrir a la fuente, cercana solo para los conocedores del latín y del alemán. Estos veintiún escritos quieren satisfacer la demanda justa de mis alumnos, algunos de ellos colegas míos ya. Mi criterio ha sido el de ofrecer la correspondiente obra completa; solo he hecho una excepción al prescindir de algunos párrafos asépticos y divagantes de su Comentario al Magnificat. Precisamente el pensar en el lector español, desacostumbrado a una obra que secularmente le ha estado vedada, me ha inducido a no recortar el escrito, a no prescindir de ninguna de sus expresiones, puesto que el clima actual no es propicio afortunadamente para el escándalo.

Sí quisiera advertir que Lutero no es fácilmente accesible; su inteligencia será posible solo a quienes se acerquen a él con buena dosis de preparación histórica y teológica. Quiero decir que no es apto para todos. Por último, esta edición va dedicada a mis mencionados alumnos especialistas en el siglo XVI, a los protestantes de habla castellana, a los católicos con preocupaciones serias ecuménicas, a todos los que tengan la decisión de reconocer que Lutero acertó y se equivocó –no sabe uno en que proporciones-, pero que fue un hombre que actuó y escribió con buena voluntad.”

A  cada escrito de Lutero le precede una introducción, el primer escrito es el más famoso, sus 95 tesis, y comienza así: “Tradicionalmente se decía que las 95 tesis de Lutero fueron clavadas en un gesto desafiante e histórico a las puertas de la iglesia del castillo de Wittenberg el 31 octubre 1517. Cada vez va cundiendo más la convicción de que tal gesto no tuvo lugar, y en favor de esta postura E. Iserloh ha llegado a conclusiones bastante decisivas que no todos los historiadores protestantes aceptan. Después de los estudios de Honselmann hay que creer que la difusión primera no se debió al debate, sino al celo de amigos entusiasmados y al clima propicio de ciertos ambientes.”

Quizás debiéramos resaltar el curioso hecho de que tanto la biografía como el estudio y traducción de sus obras al castellano más extensos sean producidos por autores católicos.

E.V. Giró

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