La oración de Daniel

Anne Graham Lotz.
Origen, PRHGE, Miami, Florida. EE.UU. 2019. 278 pp.

Empieza el libro situando al lector en el momento histórico en que se hallaba el pueblo de Judá luego de ignorar las llamadas de Dios al arrepentimiento por sus profetas (mensajeros), Jeremías, Habacuc y Sofonías, de forma clara y precisa. Por lo que no tenían pretexto para decir que «no lo habían entendido». Y el juicio les llegó por las tropas de Nabucodonosor que los deportó en su totalidad a Babilonia, donde los sojuzgaría de forma integral para servir a placer al emperador. A Daniel le suprimieron su personalidad al cambiar su nombre (Dios es mi juez) por Beltasar, en tributo a un dios babilónico, lo obligaron a ser eunuco, honrar a dioses falsos, comer alimentos sacrificados a los dioses, para que aceptara todo como única realidad. «Pero Daniel se propuso no contaminarse…» y Dios lo premió con sabiduría que fue reconocida y se le nombro «primer ministro», cargo que tuvo bajo cuatro emperadores. Pero Daniel no se olvidaba de Jerusalén, el templo y su devoción a Dios, por eso oraba tres veces al día dirección a la ciudad eterna, Daniel corría peligro, pero Dios mostraba su poder para honrar al que lo honraba a él.  leer más