La misericordia de Dios

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Juan Pujana.
Secretariado Trinitario; 2017, 310 pp.

Otro libro sobre la misericordia de Dios aparecido tras el impulso dado por el papa Francisco con su bula Misericordiae vultus (el rostro de la misericordia) con la que convocó el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, el 11 de abril de 2015. Aunque esta obra  apareció dos años después de la que hemos reseñado y tengan un origen común, es completamente diferente del anterior. En este libro, el autor examina el atributo divino de la misericordia en las  obras del más importante reformador  de la Orden Trinitaria de los Descalzos, san Juan Bautista de la Concepción.

Quinto hijo de los ocho que tuvieron Marcos García Xixón e Isabel López Rico, labradores acomodados, Juan García Rico nació el 10 de julio de 1561 y falleció el 14 de febrero de 1613. Sintió una temprana vocación religiosa que reflejó en «jugar a santo» por medio de un acusado ascetismo que puso en peligro su salud infantil. Recuperado a duras penas de su anorexia, mal que le perseguirá durante casi toda su vida, su vocación se fortaleció al pasar por la localidad santa Teresa de Jesús en 1574 o 1576, quien profetizó a sus padres el futuro del niño. Estudió gramática con los Carmelitas Descalzos de Almodóvar y luego teología en Baeza y Toledo, donde tomó el hábito de los Trinitarios Calzados el 28 de junio de 1580 e hizo el noviciado. Profesó el 29 de junio de 1581. Allí estudió también filosofía con san Simón de Rojas. Luego estudió cuatro cursos de teología en Alcalá de Henares y marchó a Sevilla, pero entonces tuvo una revelación al salir de Écija durante una tormenta. Y concibe el deseo de reformar la Orden Trinitaria para hacerla más rigurosa; marcha primero a Valdepeñas y luego a Roma, donde llega el 21 de marzo de 1598. Tiene que sufrir la oposición de los Trinitarios Calzados y tras varias dilaciones, detenciones y maniobras, logró el breve de erección de la reforma el 20 de agosto de 1599. En sus obras busca siempre la referencia a la Escrituras, usando tanto el AT como el NT. Nos advierte el autor que Juan Bautista de la Concepción usa siempre la versión de la Vulgata Clementina (1592). Se trata de una revisión de la Vulgata de Sixto V, ordenada por Clemente VIII.

Juan Pujana, trinitario, es doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma, autor de numerosos libros e investigador de la figura de san Juan Bautista de la Concepción, convirtiéndose en un especialista de la obra del reconocido reformador trinitario. Comenta que el término misericordia, en singular, aparece en las obras del escritor manchego 561 veces, “casi siempre en su acepción castellana, y varias veces en su versión latina”. Además, en 158 ocasiones menciona el término en plural. Luego están las variantes,  44 veces en castellano y 55 veces en latín. Esto nos puede dar una idea de la importancia que el almodovareño le dio a este vocablo. A todo esto hay que añadir las palabras conceptualmente afines, como bondad, 262 veces, compasión y sus derivados más de 60 veces. Luego están los términos relacionados, como gracia, providencia, liberalidad, piedad, clemencia, benignidad, magnificencia, perdón, largueza, ternura, etc. En más de 1.500 ocasiones usa la expresión amor.

El libro está compuesto por siete capítulos dedicados preferentemente a la misericordia como atributo divino. Si tenemos que destacar  alguno de ellos, nos inclinamos por el último sobre la base bíblica del amor misericordioso del Padre y de este los siete puntos a los que dedica 54 páginas, un 20% de la totalidad del libro, lo que  nos muestra su interés por la palabra de Dios. Es una exposición de todos los versículos que hallamos en las Escrituras sobre este tema. Otro asunto que destaca, es la relación entre misericordia y justicia. Pero no echemos las campanas al vuelo, porque la recepción de la misericordia, o como lo expresa es “la acogida del Dios del amor y del perdón pasa principalmente por los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía”, en coherencia con la doctrina del catolicismo romano, aunque no lo sea con la enseñanza bíblica. Termina con un epílogo con párrafos de obras del trinitario descalzo escritas en primera persona. El autor ha hecho un trabajo arduo de investigación en  cuatro gruesos volúmenes de sus obras completas. Tiene, por tanto, un valor histórico y teológico.

Pedro Puigvert

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