Carta sobre l'Apologètica - Història i Dogma

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Maurice Blondel.
Raval Edicions SLU, Pòrtic, 2012, 242 pp.

Son dos las obras de Blondel que se incluyen en este volumen. La primera fue publicada en 1896, en la que el autor expone el método de su filosofía de la acción, como veremos más adelante. La segunda, se publicó en 1904 en la que afronta los problemas de la crisis modernista. El libro forma parte de la colección de Pòrtic,  Clàssics cristians del segle XX. Quizás, muchos desconocen quien fue Maurice Blondel. Nació en Dijon, Borgoña en 1861 y falleció en 1949 en Aix-en-Provence (Ais de Prouvènço en grafía mistraliana, u occitano). Desde muy joven inició su proyecto intelectual: mostrar que el uso riguroso de la razón, sin tener en cuenta los datos de la revelación cristiana, lleva al reconocimiento teórico de la Trascendencia. Su gran obra fue “La acción” cuyo subtítulo es “Ensayo de una crítica de  la vida y una ciencia de la práctica”. Dicha obra está dividida en 5 partes con una introducción y una conclusión. Dice Xavier Morlans que “El punto central y de inflexión del discurso se encuentra en la tercera etapa de la parte III, que estudia el hecho de la acción en el sentido más propio de la palabra: la encarnación  de una decisión de la voluntad en la actividad  del organismo.”. Blondel fue profesor de filosofía en Aix-en-Provence. Aunque su pensamiento no fue nunca desautorizado, la crisis modernista le afectó hasta el punto de estar 14 años sin escribir. En la etapa de su madurez volvió a publicar sus obras. Su pensamiento recibió el reconocimiento posterior de la Santa Sede, y se le considera uno de los predecesores del Concilio Vaticano II  y el fundador de la teología fundamental tal como se entiende hoy.

La primera de las obras tiene su origen en una carta que lleva un título muy largo: “Carta sobre las exigencias del pensamiento contemporáneo en materia de apologética y sobre el método de la filosofía en el estudio del problema religioso”, dirigida al director de la revista Annales de Philosophie Chrétienne publicada en el número enero-julio de 1896. En ella hace referencia al autor de un artículo que había opinado sobre su método en el libro “La acción” y al estar en desacuerdo protesta y se explica. La carta en realidad es un tratado de apologética compuesto de tres puntos y 12 divisiones. Es crítico con los apologistas que piensan que hacen obra de filósofos aunque sean incompetentes. Piensa que hay una manera falsa de defender la verdad.

La segunda obra, Historia y Dogma, lleva como subtítulo “Las lagunas filosóficas de la exégesis moderna” y fue publicada por primera vez en 1904 en la revista La Quinzaine. Le preguntaron a raíz de las  controversias exegéticas de la época cuál era su posición y el respondió con este documento. Empieza por exponer el problema que es el objeto del litigio, aunque confiesa la dificultad porque ambas partes pretenden decir cosas válidas y reconocen en la práctica y justifican teológicamente la divinidad del cristianismo y la legitimidad de la iglesia católica. Asimismo, ambas creen en la inspiración de las Escrituras y así sucesivamente. Por tanto, son varios los factores a tener en cuenta y que expone en dos puntos: las soluciones incompletas e incompatibles que son dos, el extrincesismo, o sea, la tendencia a presentar la fe sin tener en cuenta la posible comunicación del alma con Dios y el historicismo que parece más natural y compatible con la confianza de la fe de cara a los datos históricos y filológicos del problema bíblico. Termina con el tercer punto que trata sobre el papel vital y el fundamento teológico de la Tradición. Piensa que es necesario un intermediario entre la historia y el dogma y este no es otro que la Tradición. Pero, ¿qué es la Tradición? Blondel contesta: “es una transmisión, principalmente oral, de hechos históricos, de verdades recibidas, de enseñanzas comunicadas, de prácticas consagradas y de costumbres antiguas”. En la Constitución Dei Verbum del Vaticano II se definió así: “La Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin”. No solo las colocan al mismo nivel de autoridad, sino que ponen en primer lugar la Tradición, con lo que discrepamos abiertamente. Blondel,  usa la Tradición de forma distinta, pero en el fondo estaba obligado a mantener este dogma de su iglesia.

Pedro Puigvert

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