El minisdterio de la palabra escrita

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Justo González.
Abingdon Press, 2009, 99 pp.

Este libro pertenece a la serie Ministerio de la Asociación para la Educación Teológica Hispana  (AETH), que  la editorial Abingdon ha puesto en marcha. Como es una editorial confesional, quizás no es muy conocida aquí, salvo en los ámbitos metodistas. Se presentan a sí mismos de esta manera “Durante más de 200 años, Abingdon Press ha continuado con la tradición de las publicaciones religiosas de traspasar las fronteras confesionales con libros agradables y que invitan a la reflexión. Abingdon Press es una editorial  de The United Methodist Publishing House, en funcionamiento desde 1789. A principios de la década de 1920, Abingdon comenzó a publicar una amplia gama de literatura religiosa académica, profesional, inspiradora y que afirma la vida de alto calibre para enriquecer a las comunidades de la iglesia en todo el mundo.  Ahora que comienza su novena década, Abingdon Press tiene el compromiso de proporcionar las mejores y más efectivas publicaciones religiosas disponibles”. El ministerio de la palabra escrita constituye una guía práctica para todas las personas que están contemplando la idea de escribir y publicar un libro. De una manera amena y entretenida, Justo González nos introduce en el mundo del escritor y las dinámicas de publicación. El autor ofrece en este volumen sus años de experiencia como escritor y editor, y anima al lector a participar en la producción de material escrito para el pueblo hispano-latino con afán de solventar su escasez.

Justo L. Gonzalez es un muy leído y respetado historiador y teólogo. Es el autor de numerosas obras que incluyen tres volúmenes de su Historia del Pensamiento Cristiano, editado por Caribe, el Comentario Bíblico Hispanoamericano también editado por Caribe, la colección de Tres Meses en la Escuela de… (Mateo… Juan… Patmos… Prisión… Espíritu), Breve Historia de las Doctrinas Cristianas. González es ministro de la iglesia metodista y sus obras han sido traducidas al inglés, portugués, chino, coreano y otros idiomas. Se doctoró en Teología en la Universidad de Yale, ejerció la docencia durante varios años, pasando luego a labores editoriales y de investigación teológica.

Este pequeño opúsculo está compuesto de 10 capítulos y un apéndice que de manera práctica va desgranando las acciones a seguir  para publicar a un libro.

Empieza por exponer lo que es la palabra partiendo de Jn. 1:1, pero también la palabra humana como medio de comunicación. La palabra escrita como huella para que otras personas puedan seguirnos. Hace una distinción entre imprimir y publicar. Con nuestra impresora podemos imprimir todos los textos que queramos, pero publicar es un proceso entre el que escribe y los que leen lo que ha escrito. Publicar un libro es una tarea compleja, que González describe así: “incluye desde la investigación del posible mercado lector hasta la distribución del producto final”. En medio hay un montón de cosas más como que lo escrito responda a las necesidades e intereses del público. Por otro lado, incluye, según González “el estilo, el diseño del libro y su carátula, la corrección de pruebas, la preparación del libro para la imprenta, el almacenaje, los anuncios acerca del libro, las ventas, los cobros y la contabilidad”. Sin embargo, hoy en día no hay que preocuparse mucho por el almacenaje ya que se pueden hacer ediciones con un número limitado de ejemplares y cuando necesitamos más, pedirlo a la imprenta. No es partidario de la publicación privada, porque según su criterio toda publicación necesita una casa publicadora. Pero en la actualidad esto no es así, porque hay empresas a las que se les envía un texto y ellos se encargan de hacer la portada, lo que González llama la carátula, de la maquetación y de la impresión; solo se tienen que pagar estos trabajos y por la cantidad de libros que se quiere recibir. También se refiere a las diferentes clases de publicaciones que están ligadas a su ámbito y no es algo general. Trata asimismo la cuestión de los descuentos, que varían según los lugares. Hay muchos detalles que no se pueden extrapolar de manera generalizada. La parte más interesante del libro es la que va de los capítulos 5 al 10 ya que puede ayudar de manera práctica al escritor novel. El capítulo sobre el género en castellano es instructivo, pero su argumento acerca del uso del masculino y el femenino de manera continua lo rechaza por lo reiterativo y no menciona  lo que dice la RAE: “Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto. La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto” (Nueva Gramática Española, 2010).

El apéndice es una guía para presentar propuestas de libros dentro de la serie Ministerio, un proyecto de la editorial Abingdon y de la Asociación para la Educación Teológica. El objetivo es producir libros que sirvan para el ministerio cristiano. Dan las instrucciones precisas para quien desee usar esta oferta. El Comité Editorial valorará el libro y si reúne todas las características exigidas publicarán el libro, del tipo de este mismo. Es una manera de fomentar la aparición de nuevos escritores y de canalizar el trabajo de otros que a lo mejor no encuentran editorial que publique sus obras. La limitación es que debe ser de una temática única, en este caso el ministerio cristiano.

El ministerio de la palabra escrita es un libro muy interesante y útil sobre todo para aquellos cristianos a los que Dios ha dado el don de la escritura, pero no conocen el sistema de publicaciones ni qué hacer para editar un libro. Aquí se explican los requisitos de carácter general para confeccionar un original y una editorial pueda editarlo y distribuirlo. Por eso es un opúsculo muy práctico en todos los sentidos, sobre todo para los escritores noveles.

Pedro Puigvert

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