Pentateuco

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Samuel Pagán.
Editorial Clie, 2016, 284 pp.

Esta obra pertenece a la colección Interpretación eficaz hoy, en la que el autor ya ha participado con el volumen Apocalipsis. El prefacio está compuesto de: la ley de Moisés, lógico tratándose del Pentateuco; la revelación divina; nuestro estudio, en que dice: “nuestro análisis va a beber de esas buenas fuentes académicas y pastorales, tanto judías como cristianas”. Aunque incluye al final del libro una bibliografía, no contiene notas de ningún tipo. La inclusión de fuentes judías tiene sentido porque actualmente reside en Israel donde enseña Biblia y literatura hebrea. Termina el prefacio con agradecimientos a las personas que han colaborado en la publicación de esta obra. Nos extraña que estando en contacto directo con la cultura hebrea escriba el nombre personal de Dios vocalizado incorrectamente, salvo cuando se refiere a él cuando se manifestó a Moisés. Al ser el libro publicado por una editorial española, hubiera sido oportuno corregir algunos términos que no pertenecen al idioma español, sino a la jerga particular de algunos pueblos de Latinoamérica, como por ejemplo, “el discrimen” en vez de discriminación, o llamado como sustantivo en vez de llamada o llamamiento.

Más que un libro de interpretación eficaz o un comentario sobre el Pentateuco, es una obra de teología bíblica o de Introducción bíblica, que en definición de Young se refiere “ a aquellos estudios y disciplinas que son preliminares al estudio del contenido de la Biblia”. También llama la atención su afición al lenguaje de género en contra de las indicaciones de la RAE, cuando escribe textualmente: “patriarcas/matriarcas, hijos e hijas”. Por otro lado, traslada al papel el seseo propio escribiendo “intensión” en lugar de “intención”. Presenta a Jacob e Israel como si fueran dos personajes distintos, aunque más adelante matiza diciendo que pueden ser nombres intercambiables.

Una frase sobre Abraham nos ha llenado de zozobra: “La Biblia contiene solo narraciones antiguas que destacan los aspectos teológicos y morales del personaje. El propósito teológico y educativo era que Abraham sirviera de modelo para los judíos que estaban exiliados en Babilonia y soñaban con regresar a la tierra prometida”. O sea, según esto, Abraham no sirvió de modelo a los judíos desde el siglo XVI al VI a.C.

Sin embargo, hace un buen resumen sobre el texto del Pentateuco que es extrapolable a todo el AT, su relación con el texto hebreo, las versiones antiguas, las traducciones al castellano y metodologías para el estudio del AT. No obstante, no podemos participar de su optimismo que se desprende de lo que se conoce como “críticas” porque la mayoría de las mencionadas son un ataque frontal a la Biblia. Por el contrario, no menciona a la crítica textual que sería la única realmente positiva. Sobre metodologías de estudio cita: Método descriptivo; método confesional; método universal; método diacrónico, método canónico. El método que sigue el autor es el que llama “concepto de Dios”. No dice nada del método sincrónico, ni de los métodos inductivo,  deductivo,  analítico, sintético y temático.

Coloca la redacción final del Pentateuco en el siglo VI/V a.C., lo que es muy discutible y sin evidencias ciertas de ello. Es la misma fecha que dan los críticos liberales, lo que es muy sospechoso. Por ejemplo, considera que el relato de la creación y hasta el capítulo 11, “fue revisado finalmente por sacerdotes interesados en la educación moral y ética del pueblo que surgieron en círculos sapienciales del exilio y luego del destierro en Babilonia”. ¿Sobre qué se basa para decir esto? No lo sabemos, pues guarda silencio, es una mera conjetura sin evidencias.

Cuando expone acontecimientos sobrenaturales, sin negarlo explícitamente, sin embargo alude a fenómenos naturales, como por ejemplo, la nube de día y la columna de fuego de noche que guiaba a Israel por el desierto, son interpretados, la primera a que en el desierto se producen ráfagas de polvo, que podría ser tomado como una nube, y los relámpagos como columna de fuego.

Después de lo que podemos considerar Introducción y los primeros cuatro capítulos, el resto es una descripción del contenido de cada libro del Pentateuco. Al margen de las cuestiones que hemos señalado, el libro es de utilidad para estudiantes en escuelas bíblicas, dando pie a los profesores a hacer observaciones y explicar algunas cosas que son teorías académicas que se enseñan en algunos círculos eruditos especulativos.

Pedro Puigvert

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