Los diez discursos sobre la Providencia

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Teodoreto de Ciro.
Ciudad Nueva, Madrid. 2018. 285 págs.

Providencia es una expresión casi relegada en el lenguaje usual cristiano de hoy. Parece designada al trato teológico. Una designación académica de este vocablo, que no aparece en la Biblia, es: «La providencia es la operación benéfica de la soberanía de Dios mediante la cual todos los acontecimientos son dirigidos y dispuestos para realizar aquellos propósitos de gloria y de bien para los cuales fue hecho el universo». La palabra nos muestra, en diferentes lugares y formas, el amor y solicitud de Dios llegando a todos los detalles de nuestra vida.

Teodoreto de Ciro. «En los círculos del cristianismo oriental se considera a Teodoreto como el último gran exegeta  de la escuela antioquena, pero también como un teólogo y un estudioso que no se circunscribió exclusivamente a este ámbito. De hecho participó activamente en los debates teológicos de su tiempo. Tenemos de él Obras exegéticas: El extensísimo Comentario a los Salmos es una de las pocas exposiciones completas a ese libro escritas en la antigüedad, por eso destaca entre sus otros comentarios. Obras apologéticas y retóricas, y Obras dogmáticas y polémicas.» Es por eso que en el Diccionario de Pensadores Cristianos, se nos dice de él: «Obispo y teólogo sirio que, además de predicar el evangelio, se esforzó por crear en su región unas infraestructuras que sirvieran para bien de todos los habitantes. De esa manera, contribuyó a resolver las necesidades financieras y sociales, creando acueductos, puentes y casas de acogidas para pobres.  Su aportación teológica se centró sobre todo en los debates sobre la naturaleza de Cristo, pero se interesó también por los temas morales en algunos de sus escritos y de sus homilías. Como dice en uno de sus escritos: «¿Cómo podrá tomarse la riqueza como definición de la felicidad y fundamento de la bondad de la fortuna, cuando ella es el medio por el cual los hombres perversos se vuelven arrogantes y engreídos, pavoneándose a través de los mercados a lomo de caballo o en carroza y despreciando a los otros, mirándoles de arriba abajo, haciendo lo que es malo, robándoles y apropiándose de aquello que no les pertenece, codiciando lo indecente, tomando las propiedades del prójimo, disfrutando de los bienes que son de otra gente, comerciando con la miseria de los pobres, etc.?» (Discurso sobre la Providencia, pp. 83, 646).

Con lo dicho hasta aquí, no cabe duda de que nos hallamos ante un tema importante, y un autor destacado, por lo que el resultado no puede ser otro que un excelente libro. Además, el traductor: Manuel Caballero González, nos sitúa de forma relevante en el contexto, dentro de una introducción de la que transcribimos unos párrafos.

«Teodoreto tuvo que enfrentarse a una cantidad ingente de sectas heréticas como eran los arrianos, los eunomianos o los marcionitas, por mencionar solo algunas de ellas; incluso logró que la Iglesia de su diócesis sustituyera en el uso litúrgico el Diatesaron o Evangelio de Taciano por la lectura de los cuatro Evangelios. Los problemas de Teodoreto, sin embargo, llegarían con el concilio de Éfeso en el año 431. Para entender qué es lo que llegó a ocurrir para deponer a Teodoreto de su cargo eclesiástico y devolvérselo años después, es necesario que veamos brevemente el trasfondo teológico de la diatriba conciliar sobre la naturaleza y la persona de Jesucristo.

Los cuatro primeros concilios ecuménicos poseen una importancia fundamental en la articulación del credo cristiano. De hecho, el papa Gregorio Magno, en el siglo VI, afirma en su famosa carta al diácono Antemio que, igual que se reciben y se honran los cuatro libros del Evangelio, así deben ser acogidos y venerados estos primeros cuatro concilios ya que sobre estos, como sobre una piedra cuadrada, se alza la estructura de la santa fe». Los dos primeros sínodos tuvieron lugar en el s. IV y los dos siguientes en el s. V, todos ellos, sin embargo, en la parte oriental del Imperio Romano, en la región geográfica que hoy ocupa Turquía: Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonia (451). En lo que concierne al depositum fidei, «en los dos primeros concilios quedó definida la doctrina teológica sobre la Santísima Trinidad y los cuatro siguientes formularon las verdades cristológicas fundamentales». Sigue un estupendo relato y el papel de Teodoreto en ellos y sus consecuencias, hasta llegar a: «Poco se sabe de sus últimos años de vida. Es muy probable que cansado de tanta confusión exterior y de tantas diatribas, se retirara a la paz interior y consagrara sus últimos años de vida al gobierno de su diócesis, a la oración contemplativa y a la redacción de escritos dogmáticos contra algunas de las herejías más frecuentes en su época.

Estructura de la obra. Los diez discursos de Teodorerto sobre la Providencia divina pueden ser divididos en tres grandes apartados: A) Discursos del 1 al 5: se centran en la observación de la naturaleza y de las técnicas humanas: a.- Primer y segundo discursos, sobre el cosmos. b.- Tercer discurso, sobre el cuerpo humano. c.- Cuarto discurso, sobre las artes y técnicas humanas. d.- Quinto discurso, sobre el provecho que ofrecen los animales privados de habla y razón. B) Discursos del 6 al 9: tratan cuestiones éticas y morales: a.- Sexto discurso, sobre la riqueza y la pobreza en relación con la virtud. b.- Séptimo discurso, sobre el señorío y la servidumbre en relación con las necesidades humanas. c.- Octavo discurso, sobre el señorío y la pobreza en relación con las virtudes morales. d.- Noveno discurso, sobre la vida eterna, castigo de los impíos y premio para los fieles. C) Décimo discurso: Teodoreto reflexiona sobre la encarnación del Hijo de Dios, culmen de la Providencia de Dios para con los hombres.

Veamos con un poco más de detalle cada una de estas partes: A) Discursos del 1 al 5: El hombre cima de la creación divina, puede descubrir en sus relaciones, ya sea con la naturaleza mineral, vegetal o animal, ya sea con la propia cultura formada a partir de las hábiles técnicas de su sabiduría, la Providencia que el buen Dios tiene para con su diminuto ser en medio del cosmos. La armonía entera del universo sugiere un orden, una finalidad, una teleología hacia quien es Alfa y Omega del mundo y de la historia. En los dos primeros discursos, Teodoreto examina los cuerpos materiales que rodean al hombre mismo.

Primer discurso. Después de un breve preámbulo que trata sobre la necesidad de alabar a Dios en todo momento, ya que la loa a la divinidad es justa e inexcusable, Teodoreto impugna la filosofía pagana que, con el refinamiento de su lenguaje, ha pervertido los corazones y el entendimiento de los hombres. A continuación arremete contra los cristianos herejes que no reconocen la naturaleza divina del Hijo o la economía salvífica de Dios para con el hombre. En ese momento, nuestro autor explicita el destinatario de sus discursos, a saber, aquellos que combaten la Providencia de Dios, y comienza con la demostración de la misma a partir de lacreación de la materia y de la bóveda celeste».

Dejamos aquí los extractos de la introducción, con la convicción de que el lector se puede hacer una somera idea del importante contenido.

E.V. Giró

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