Teología de la ternura Un “evangelio” por descubrir

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Carlo Rocchetta.
Ediciones Secretariado Trinitario. 2013, 538 pp
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Es verdad que la ternura auténtica es una semilla del amor. Pero advierte el autor que no debe confundirse el sentimiento de la ternura con el sentimentalismo o la ternura con la carantoña. Define la ternura de la siguiente manera: “es una fuerza, señal de madurez y vigor interior y brota tan solo en un corazón libre, capaz de ofrecer y recibir amor”.  Como es conocido, los griegos tienen básicamente tres términos que se traducen por amor en español: agapé, eros y philía. El autor explica la relación que tienen con la ternura del siguiente modo: “La ternura parte del eros entendido como impulso hacia algo más, hacia arriba, (…) precede a la agapé, la acompaña y la sigue (…) Bajo ambos aspectos (de eros y de philía), la ternura entraña el pathos, el sentimiento y no solo el logos, la razón; enlaza el “sentir” profundo del ser y remite a un saber amar con el corazón y a un sentirse amado de corazón que asume nuestro ser corpóreo”. Carlo Rocchetta ha sido profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y en la Facultad Teológica de Florencia. Es asistente espiritual del centro familiar “Casa de la Ternura” de Perugia (Italia), que se ocupa de matrimonios en dificultad. Ha escrito numerosos libros.

La obra está compuesta de cuatro partes expuestas en nueve capítulos. En la primera parte, capítulos primero y segundo, la dedica a persona y ternura como perspectiva previa. La base es interdisciplinar buscando indicaciones en la antropología, la psicología evolutiva en que examina la afectividad del niño; la psicología clínica; la sociología y la antropología cultural, las cuales parecen ignorar la ternura; la etología (del griego ηθος ethos, costumbre, y λóγος logos, razonamiento, estudio, ciencia) “es la rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales en sus medios naturales”. El tema se sitúa en la perspectiva de las aportaciones de las ciencias humanas releídas a la luz de la antropología cristiana y de la Weltanschauung (concepción del mundo o filosofía de la vida) en este caso derivada de la fe.

En la segunda parte el panorama cambia por completo; para empezar lleva por título Ternura y Evangelio, donde los datos son tomados de la revelación evangélica y como dice muy correctamente “para el creyente la Sagrada Escritura y en particular el Evangelio es lo que proporciona esencialmente el criterio de verificación de toda propuesta teológica”. Para conseguirlo, el autor estudia el término ternura “con los contenidos esenciales que encierra y el pathos divino que supone”. Después de la fundamentación bíblica, elabora un doble análisis centrándose en los evangelios: “la verificación de la ternura de Jesús en sus opciones y en la actuación humana”, (el énfasis es suyo). Es extraordinario el capítulo tercero en el que analiza todos los vocablos hebreos y griegos relacionados con la ternura de manera directa, dejando de lado los de manera indirecta. Asimismo, queremos destacar el capítulo cuarto sobre la ternura de Jesús. Como curiosidad, decir que pone el nombre personal de Dios sin vocales, tal como hace la versión Biblia Textual.

La tercera parte es una exposición sobre teología y ternura. Enlaza con la parte anterior, pues los datos que se encuentran en la Biblia exigen que sean completados por una reflexión más sistemática que ponga de manifiesto el fundamento teológico de la ternura. Dice el autor: “El contenido evangélico de la ternura, antes que moral, es <teologal>: encuentra su origen en la singularidad del acontecimiento único del Crucificado resucitado y en el misterio fontal de la Trinidad, y se realiza  por completo solo en estrecha dependencia con el don de la vida nueva desplegada por el Padre en el Unigénito encarnado y en la efusión del Espíritu”. De esta parte  destaca el capítulo sexto acerca de la cruz, especialmente el punto que se titula “Fundamento estaurológico de la ternura”. La teología de la cruz es el núcleo central de la reforma luterana con sus sucesivos desarrollos adoptados también por otros teólogos tanto protestantes como católicos.

La cuarta parte trata sobre ternura y sociedad. Aquí opone la ternura al protagonismo de la razón y la resignación a un pensamiento débil. Estos conceptos conducen a la minusvaloración de la ternura. Se fija especialmente en lo que llama “misterio nupcial” que no es otro que la pareja hombre-mujer que se verifica en la pareja Cristo-Iglesia, de manera que lo masculino y lo femenino se coloca como misterio de ternura.

La conclusión tiene algo así como una reminiscencia del famoso discurso de Martin Luther King sobre su sueño, solo que aquí el sueño es de Dios,  y lleva por título  La ternura “sueño de Dios” para la humanidad. En suma un obra valiosa sobre un tema poco tratado.

Pedro Puigvert

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