El acto de investidura se llevó a cabo gracias a la colaboración del Centro Evangélico de Estudios Bíblicos (CEEB), del cual D. José Grau fue cofundador y profesor durante muchos años, de la Asociación Ministerial Reformada de España (AMRE), de la Iglesia Evangélica de la Gracia (IEG) y de la Iglesia Evangélica Bautista de Gracia (IEBG) donde tuvo lugar el evento.
D. Pere Puigvert, Presidente del CEEB, dirigió el acto. El Pastor de la Iglesia Evangélica de la Gracia, el Dr. David Barceló tuvo unas cálidas palabras de agradecimiento a Dios por las vidas del matrimonio Grau, por su testimonio fiel a Dios, su humildad y su servicio, y por el tremendo legado teológico que nos dejan. Agradeció también la visión de la facultad francesa al otorgar este honor, y a todos los que participaron para hacer posible ese día. Concluyó con una oración al Señor.
Hubo entonces un resumen de la vida y la obra de José Grau y de su esposa amenizado en forma de audiovisual que hizo que los presentes recordásemos cuán duro había sido extender el Evangelio en la España de la dictadura, cuán extensa ha sido la obra de los Grau y con qué sencillez y excelencia fue realizada.
El Mensaje de la Palabra fue expuesto con unción de lo alto por el Pr. José de Segovia, Presidente de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española (AEE). Todos los presentes disfrutamos -y no exagero- de un verdadero manjar espiritual. De Segovia compartió una profunda meditación sobre 2 Corintios 4. Con gran emoción exaltó a Dios y a la persona de nuestro Señor Jesucristo, el verdadero y precioso Tesoro puesto por Dios deliberadamente en “vasos de barro”. “…Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros…” (v. 7). Habló de los siervos de Dios, vasos de barro, sin valor en sí mismos, frágiles y sin valor a los ojos del mundo… para mostrar mejor la grandeza de la gloria de Dios.
Tras la exposición de la Palabra siguió una preciosa participación musical del cantautor Samuel Barceló, quién pese a no estar presente por motivos de viaje, quiso honrar a Grau con una sentida canción, “Hombres Fieles”, presentada en un DVD con fotos de la vida y ministerio de los Grau.
El Pastor de la IEBG, José Luis Gómez, presentó a la Facultad Libre de Teología Reformada de Aix-en Provence, exaltando su calidad académica y doctrinal, y cediendo la palabra a su Decano, el Dr. Paul Wells. El Dr. Wells pronunció unas cálidas palabras de elogio a D. José Grau y nos sorprendió con su cercanía al reconocer públicamente que no era la Facultad a la que él representaba quién honraba a Grau con este grado, sino que era D. José Grau quien honraba a la Facultad al aceptarlo.
Seguidamente el Dr. Paul Wells llamó al frente a D. José Grau para proceder al acto de investidura, siendo ayudado por D. José de Segovia y por D. Pedro Pérez, coordinador del evento y discípulo muy querido de Grau. La sala en pleno ofreció una enorme ovación en ese instante.
El ya Dr. Grau tuvo unas sentidas palabras de agradecimiento a Dios usando varias referencias bíblicas, para luego centrarse en el Salmo 73. Según él, este salmo describe su historia. Antes de conocer a Dios “sentía punzadas” al ver su condición, hasta que -igual que el salmista- entiende que Dios tiene el propósito de guiarle y finalmente recibirle en gloria. Esta es nuestra esperanza. También aprovechó Grau para dar gracias a todos aquellos que buscaron esta distinción para él y apreció el “tener amigos de verdad”. Así mismo expresó su gratitud para con la Facultad de Aix-en-Provence y su Decano el Dr. Wells, quien regaló a Grau la última traducción de la Institución de Juan Calvino y a su esposa la cruz de los Hugonotes acompañada de unos dulces.
La esposa del Dr. Grau también recibió una gran cesta de frutas como agradecimiento de parte de todos los organizadores, y un caluroso aplauso.
El acto concluyó con una oración del Pr. Stephen Phillips, Vicepresidente de AMRE, quien animó a todos los creyentes a ser fieles esperando que Dios también prospere la obra de nuestras manos.
Al acabar el acto se sirvió un refrigerio y todos tuvimos un buen momento para saludar y felicitar al Dr. Grau y su querida esposa María.
Aquellos de nosotros que amamos a los Grau nos sentimos muy felices por ésta distinción tan merecida y nada buscada por su parte. Toda la Gloria sea solo para Dios.
Elisabet García, Barcelona